Cuando el poder enseña a insultar: ‘Lero, lero, calzón de cuero’
Los gobernantes deben comprender que la investidura no les concede licencia para ofender y los ciudadanos debemos negarnos a convertirnos en cajas de resonancia del insulto
Los gobernantes deben comprender que la investidura no les concede licencia para ofender y los ciudadanos debemos negarnos a convertirnos en cajas de resonancia del insulto