La psicología dice que adquirir los malos hábitos de tu padre a pesar de haber jurado que no lo harías no es falta de fuerza de voluntad: se instalaron antes de que pudieras hablar, y la mayoría de los hombres pasan cuarenta años luchando contra ellos antes de finalmente comprenderlos
Muchas conductas aprendidas durante la infancia pueden reaparecer en la adultez.
