Cuando se agotaron el agua y la fruta, estos adorables monos dejaron de compartir, formaron bandas rivales y comenzaron a vigilar la orilla del río como si fuera un club privado
<ul><li>Una sequía extrema provocada por El Niño transformó por completo la convivencia de los monos capuchinos de cara blanca en Costa Rica.</li><li>Los grupos más numerosos se apropiaron de los mejores accesos al agua, mientras los científicos registraron pérdida de peso y una fuerte mortalidad entre las crías.</li></ul>
