La columna de Irene Vallejo: En el principio fueron los labios
La política destemplada prefiere el eslogan y el grito; el buen discurso, en cambio, busca matices, pensamiento y palabras capaces de entretejer significados
La política destemplada prefiere el eslogan y el grito; el buen discurso, en cambio, busca matices, pensamiento y palabras capaces de entretejer significados