"Tengo 39 años y acabo de darme cuenta de que he pasado una década esperando que la amistad me llegara de la misma manera que a los 22, cuando todas las amistades adultas que aún conservo fueron programadas por alguien"
<ul><li>La protagonista de este relato entendió que las amistades adultas no siempre se pierden por una pelea o por falta de afecto, sino porque nadie se ocupa de mantenerlas.</li></ul>
