José, capitán de barco: "Llevo seis años viviendo en una furgoneta. Tengo buenos ingresos, pero no puedo permitirme el alquiler de una vivienda, que ronda los 2.500 euros al mes"
<ul><li>Entre yates millonarios, jornadas interminables y alquileres que se disparan durante el verano, una decisión poco habitual se convirtió en la clave para poder seguir trabajando en uno de los destinos más exclusivos de Europa.</li></ul>
