"Mi teléfono está en silencio, la casa está tranquila, nada requiere mi atención ahora mismo, y en lugar de disfrutarlo, estoy repasando todo lo que aún no he revisado, todo lo que podría estar pasando por alto, y estoy empezando a darme cuenta de que la preocupación no responde a la realidad, sino que llena un espacio que no sé muy bien qué hacer con él"
<ul><li>Una mujer contó cómo descubrió que los momentos de calma podían dispararle más inquietud que las situaciones realmente problemáticas.</li><li>Su experiencia expone un mecanismo cotidiano: cuando desaparecen las urgencias, la mente puede buscar nuevos motivos para mantenerse en alerta.</li></ul>
