Algunos de los arrecifes de coral más prístinos tienen un arma secreta: las aves
El excremento de las aves marinas fertiliza el bosque y, con las lluvias, llega al océano para alimentar toda la cadena marina que sostiene a los corales. En el atolón de Palmyra, en el Pacífico, ya se eliminaron más de un millón de palmeras y una plaga de ratas para que las aves regresen.
