Exnumerarias que denunciaron al Opus Dei en Argentina: "Nos abusaron física y mentalmente"
Nélida Ruiz Díaz y María Dominga Godoy, exnumerarias auxiliares que denunciaron al Opus Dei por trata de personas y reducción a la servidumbre ,decidieron contar, por primera vez y en declaraciones a la agencia EFE , los abusos físicos y psicológicos que sufrieron en Argentina, para captar la atención del papa León XIV, quien llegará a este país el próximo domingo. " Nos han abusado física y mentalmente porque te manipulan la conciencia. Vos no (lo) podés dejar, porque tenés miedo, te meten el miedo ", cuenta Godoy a través de una videoconferencia desde Canadá, donde se instaló seis meses después de abandonar la organización religiosa en 1999. Las dos mujeres forman parte de un grupo de 43 denunciantes que, en septiembre de 2024, presentó una acusación formal ante la Justicia argentina contra cinco religioso s que ocuparon puestos de responsabilidad en el Opus Dei en este país. Tras dos años de investigación, los fiscales solicitaron que fueran citados a declaración indagatoria, pero el j uez todavía no concretó esas convocatorias . Ante la próxima llegada de León XIV a Argentina volvió a salir a la palestra este escándalo, pues algunas de las denunciantes esperan reunirse con el pontífice. De la promesa de estudiar al trabajo esclavo Godoy tenía 13 años cuando ingresó en el Opus Dei . Eran diez hermanos y su familia tenía dificultades económicas en Paraguay. Una tía que era trabajadora doméstica la contactó con sus empleadores, del Opus Dei, que le ofrecieron viajar a Asunción para estudiar. Dos años después, en 1978 y sin haber pisado un centro de estudios, fue trasladada a Argentina . Vivió primero en una residencia de mujeres y luego en otra donde limpiaba , lavaba, planchaba y servía la mesa a numerarios y sacerdotes. Permaneció 21 años en la organización. Según el Ministerio Público Fiscal argentino, la denuncia describe un mecanismo de captación de niñas y adolescentes de familias vulnerables , a quienes se ofrecía educación y alojamiento para después obligarlas a realizar tareas domésticas sin remuneración y bajo distintas formas de violencia. Ruiz Díaz ingresó a los 15 años. Vivía en Concordia, en la provincia de Entre Ríos (noreste de argentina). Su padre no tenía trabajo cuando en 1985 la ofrecieron viajar a Buenos Aires, junto a su hermana de 13 años, a estudiar en un colegio religioso. La promesa de estudios se convirtió en una suerte de esclavitud: "Tenía que limpiar diez baños solita, habitación y todo" , cuenta a EFE también por videoconferencia. "Creía que estaba trabajando por Dios. Salí del pueblo, donde no tenía mucha información. Para mí Dios era importante. Trabajar por Dios era un honor para mi familia ", explica, al recordar jornadas de hasta 20 horas y que afirmar que nunca percibió salario. Control de la conciencia y mortificación Ambas mujeres describen un sistema de obediencia y temor que dificultaba abandonar la institución. " Si no lo haces, Dios no te va a ayudar, ni a tu familia" , recuerda Godoy que le decían las numerarias como parte de "la manipulación de conciencia". También relatan prácticas de mortificación corporal como una vía para alcanzar la santidad. Godoy detalla el uso diario del cilicio , un instrumento metálico con puntas que se ajusta alrededor del muslo y que conserva marcas en su cuerpo. Además , utilizaban disciplinas , pequeños látigos con los que debían flagelarse mientras rezaban, y tomaban duchas de agua fría para ofrecer el sufrimiento "por las almas, por el padre y por quien vos querías", cuenta Ruíz Díaz. El aislamiento incluía el control de sus documentos de identidad : "Yo no tuve papeles hasta después de seis o siete años de haber estado trabajando (en Argentina). Ellos eran los que manejaban todo", relata Godoy. Las secuelas del abuso Nélida Ruiz Díaz planeó durante dos años su salida: "Empecé a madurar y a darme cuenta, aunque ya muy tarde, de que eso era una vida de esclavitud" . Cuando anunció que quería irse, agrega, la pusieron en manos de un parapsicólogo y le administraron medicación que la mareaba y adormecía. Tras 17 años en esa residencia de Buenos Aires, María Dominga Godoy regresó a Paraguay y luego decidió alejarse: vive desde hace 27 años en el extranjero. "Desde los 14 hasta los 33 años estuve manipulada. Tenía que obedecer, tenía que pedir permiso, tenía que hacer lo que me decían. (Me) Han afectado mentalmente, me han hundido, no me dejaron salir a flote. ¿Por qué? Porque estuvimos sometidas ", afirma. La organización niega las acusaciones y sostiene que se trata de "un uso manipulado de una figura penal que no tiene ninguna vinculación con los hechos que describen las personas que denuncian, y mucho menos con la realidad en el Opus Dei". Las 43 mujeres solicitaron una audiencia con el pontífice durante su visita a Argentina, para ser escuchadas por el padre de la Iglesia que acoge en su seno el Opus Dei. "Así como escucharon a los que estaban imputados, que nos escuchen a nosotras, que somos las que estuvimos presas y cautivas tantos años en ese lugar, que en definitiva pertenece a la Iglesia Católica ", reclama Ruiz Díaz.
