Mi mascota y yo: un compañero en medio del duelo
El gato Nero tenía apenas tres meses cuando llegó a la familia de Gabriela, en Angol. Durante casi una década fue el regalón de sus papás y, en el tiempo que ella vivió con ellos, también se convirtió en su compañero. Pero todo cambió en mayo de 2024. Sus padres murieron en un accidente de tránsito. En los días que siguieron, Gabriela decidió llevarse a Nero a vivir con ella a Santiago. “Fue como volver a tener ese amor transformado en un gatito”, dice.
