Las señales de la catástrofe están a la vista y al sector privado le toca sonar la alarma
No escribo esto para anunciar una catástrofe. Lo escribo porque las señales están a la vista. Al sector privado le toca sonar la alarma, y lo estamos haciendo. Pero la alarma no basta. El gobierno y el Banco Central deben admitir que tenemos un problema grave y comprometerse a impulsar las soluciones
