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Demoledora misa de Iron Maiden para reafirmar: "Aquí estamos, y no nos iremos"

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Iron Maiden regresó a Chile la noche de este sábado para celebrar a lo grande sus 50 años de trayectoria con su gira "Run for Your Lives World Tour" , reuniendo a 60 mil fieles en el Estadio Nacional en una demoledora misa donde los británicos reafirmaron: seguimos aquí, y no nos detendrán . El pilar del heavy metal ofreció un impecable espectáculo con uno de los mejores setlist que haya ofrecido en suelo nacional al enfocarse en sus primeros nueve discos . Aquello transformó la celebración en un rito enérgico, explosivo y hasta multigeneracional, demostrando su resistencia frente al paso del tiempo y conectando con nuevas y jóvenes audiencias . Familias completas llegaron al ritual, que tuvo al trash metal de los nacionales Nuclear y al hard rock californiano de Mammoth abriendo los fuegos. La noche cayó sobre el coliseo ñuñoíno y, puntualmente a las 21:00 horas, las primeras notas de "Doctor Doctor", de UFO, anticipando el inicio de la liturgia del heavy metal. La historia de la banda partió en 1975 en Londres, al ser creada por su fundador y bajista Steve Harris , siendo acertadísimo que el viaje por el pasado fuera casi cronológico para dar muestra de la evolución de la banda, como si se tratara de un testimonio. De ahí que el escenario se iluminara mientras se escuchaba la instrumental "The Ides of March" para luego seguir con varios clásicos del segundo álbum, "Killers" (1981), desde "Murders in the Rue Morgue" a "Wrathchild" , además del tema que da nombre al disco. Bruce Dickinson sigue siendo el alma de la banda, encontrándose en plena forma física y vocal a sus 68 años, pero él no es Paul Di'Anno . Lo importante es que él lo sabe y no intenta serlo, dando un sonido que evita replicar al vocalista original . Así también queda demostrado con la emblemática "Phantom of the Opera" (1980), siendo una oportunidad única de escuchar en vivo canciones que no eran parte de sus anteriores giras, pero sí claves en su historia . Cuando el show entra en la era Dickinson, el público se enciende con "The Number of the Beast" (1982) y aparecen las controvertidas bengalas, pese a que la banda hizo un llamado a evitarlas. El propio vocalista expresó su molestia hacia el final del show, esperando no volver a ver a quienes las encendieron . El show se extendió por más de dos horas, recorriendo la historia de sus primeros nuevos discos. (Foto: Andie Borie / DG Medios) Pese a ello, Dickinson y compañía nunca interrumpieron el espectáculo, cumpliendo el anhelo de muchos de escuchar por primera vez en vivo "Infinite Dreams" (1989) y traer de vuelta la épica narrativa de "Rime of the Ancient Mariner" (1984) con sus más de 13 minutos de duración. "Han pasado 50 años, y nos ha llevado 50 años poder traerles este espectáculo, esta noche, aquí mismo, en este preciso instante" , declaró Dickinson en su primera intervención ante el público capitalino, reconociendo que "50 años es una eternidad; hay gente que ni siquiera vive tanto tiempo, y aquí estamos, y no nos iremos a ninguna parte" . "Si no nos vemos, que tengan una vida jodidamente genial" Otro hito del concierto, y de la gira completa, es la ausencia del baterista Nicko McBrain , que se retiró a fines de 2024. Su reemplazo Simon Dawson tenía una tarea difícil como sucesor, pero hizo muestra de su fuerza con "Powerslave" (1984), entregándole una potencia mayor y distintiva, que se hacía notar entre los instrumentos de Steve Harris, Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers . Con Dickinson abrazando su espíritu teatral cambiando constantemente de vestuario y ganándose al público rápidamente, volviendo a demostrar su carisma como frontman , el viaje también incluyó "2 Minutes to Midnight" (1984) -una de las más coreadas de la noche-, la épica de "Seventh Son of a Seventh Son" (1988) y la infaltable "The Trooper" (1983). La puesta en escena fue otro gran protagonista, adaptándose a cada era y tema, pero se lamentó enormemente el reemplazo del gigantesco "Eddie" -emblemática mascota de la banda- por una animación digital, pues la presencia física que daba al aparecer en "Iron Maiden" (1980) era uno de los emblemas de las presentaciones en vivo del grupo. Además, muchos asistentes reportaron problemas de sonido en el Nacional en algunas zonas más alejadas del escenario, escuchándose ahogado y saturado. Aquello no impidió que la misa se celebrara sin problemas, teniendo en su último tramo final "Aces High" (1984) y la comunión que significa "Fear of the Dark" (1992), con el público iluminando el estadio. La despedida fue con uno de los mejores temas de la banda, "Wasted Years" (1986), y su elección como canción final no deja de ser acertadísima. Su reflexión sobre el paso del tiempo y la nostalgia simboliza de forma perfecta el tema central de esta gira de aniversario de medio siglo . Es la celebración de una historia, con el pilar del heavy metal disfrutando de sus años dorados . El mensaje de cierre de Dickinson da aún más peso al show, esperando reencontrarse con su público, pero, "si no nos vemos, que tengan una vida jodidamente genial" . Para la segunda fecha de este domingo aún quedan entradas a la venta a través de Ticketmaster. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por DG Medios (@dgmedios)

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