Un chatarrero estadounidense compró un huevo de oro por 14.000 dólares sin saber que era una joya imperial: “Siempre hay tesoros por descubrir”
La pieza contenía en su interior un reloj Vacheron Constantin y pertenecía a una colección de la familia imperial rusa. El comerciante esperaba obtener una pequeña ganancia, pero el objeto terminó valuado en millones de dólares.
