La psicología dice que las personas que no se tiñen las canas no se están rindiendo, sino que prefieren la autenticidad por encima de la aprobación
Dejarse las canas puede estar relacionado con la forma en que una persona enfrenta las expectativas sobre el envejecimiento. Un estudio analizó qué hay detrás de esta decisión y encontró dos características que aparecen con frecuencia.
