La psicología dice que las personas que se quedan mirando por la ventana sin hacer nada no están perdiendo el tiempo, sino que están dando a su mente algo que cada vez tiene menos: un espacio sin estímulos para divagar
La psicóloga Olga Albaladejo explica cómo estos momentos permiten recuperar recuerdos, procesar emociones y analizar decisiones desde otra perspectiva. La clave está en distinguir cuándo los pensamientos ayudan a ganar claridad y cuándo se convierten en preocupaciones repetitivas que aumentan el malestar.
