Los investigadores colocaron dispositivos de rastreo GPS a cinco urracas para registrar sus movimientos, pero en menos de una hora las aves comenzaron a ayudarse mutuamente a quitarse los arneses, convirtiendo un experimento de rastreo fallido en una observación inesperada de cooperación y resolución de problemas
El estudio buscaba seguir sus desplazamientos mediante pequeños aparatos con GPS. Las urracas empezaron a colaborar para desprender los equipos y obligaron a los científicos a replantear el experimento.
