Decenas de miles de estudiantes toman la Bastilla en una nueva jornada de movilización
La Plaza de la Bastilla de París se convirtió este jueves en el epicentro de la furia estudiantil , con decenas de miles de jóvenes congregados antes del inicio de una marcha enmarcada por un impresionante despliegue de policías antidisturbios. "Hoy vamos a tomar la Bastilla. Será la toma de la Bastilla 2", dijo Daike, una joven de 18 años, en referencia al acto que marcó el inicio de la Revolución Francesa, el 14 de julio de 1789. Decenas de jóvenes se han encaramado a lo alto de la Columna de Julio que se alza en el centro de la plaza, un monumento que conmemora precisamente la Revolución Francesa y que está coronado por una escultura de bronce dorado conocida como el Genio de la Libertad. Unos agitan banderas francesas, otros, pancartas reivindicativas o banderas palestinas. Entre la cerrada multitud de manifestantes, se aprecian banderas de las Juventudes Comunistas y de La Francia Insumisa (LFI), el partido de izquierda radical al que el Gobierno acusa de "azuzar" la protesta estudiantil. El alcalde de Saint-Denis, en las proximidades de París, Bally Bagayoko, destacada figura insumisa, es recibido por los jóvenes casi como un héroe, pues su imagen, interponiéndose hace dos días entre la policía y los estudiantes de un liceo, se ha vuelto viral en las redes sociales. "Si hay que ir lejos, iremos lejos -dice Arthur-. Esto es histórico. Hace décadas que no había manifestaciones tan importantes. En 2018 hubo la de los 'chalecos amarillos', pero esto es más importante porque están los bomberos, los agricultores, todo el mundo. Y tal vez pronto la policía, eso espero". A la pregunta de hasta cuándo seguirán en la calle, la respuesta se repite: "Hasta que nos escuchen". Esta vez los universitarios se han sumado en masa a la movilización de los estudiantes de los institutos. La mayoría de los campus de la región de París han cerrado sus puertas este jueves, entre ellos, el de la Sorbona, el de París Saclay y el de la selecta Universidad Panteón Asas. "Juventud, resiste, demuestra que existes", "No somos una generación de vagos sino de luchadores", se puede leer en dos de ellas. "Los hijos de la patria somos nosotros" reza otra, parafraseando el primer verso de La Marsellesa, el himno nacional francés. También se han sumado a la manifestación muchos profesores. "Me da mucha esperanza. No me esperaba que los adolescentes de hoy tuvieran tanta conciencia como para reivindicar sus derechos y tener esa conciencia política", afirma Tella, profesora de español en un instituto de Seine Saint Denis, a las afueras de París. No obstante, el miedo a la violencia está muy presente entre los participantes. Todas las bocas del metro que dan a Bastilla han sido cerradas por orden de la prefectura; los antidisturbios, presentes en gran número, controlan todos los accesos a la plaza y la policía registra todos los bolsos y las mochilas. Varios docentes, que han acompañado a la marcha a sus alumnos, muestran a la cámara un papelito con instrucciones y teléfonos a los que pueden llamar "si les ocurre algo o si son detenidos". El mismo temor lleva a un grupo de chicos y chicas a escribirse en el brazo o en la pierna "el teléfono de un abogado por si nos arrestan", explica una joven rubia y alta, aunque a renglón seguido añade, "pero nosotros no somos violentos, ¿eh?". A diferencia de la marcha del martes, cuando el ambiente festivo predominaba al principio, esta vez las consignas que cantan y las pancartas que agitan son mucho más políticas. "Todos somos antifascistas", gritan a coro. "Todo el mundo detesta a la policía, ACAB, ACAB, ACAB...", entonan después decenas de ellos, un acrónimo de origen británico contra las fuerzas del orden que en inglés alude a la frase "All cops are bastards" ("Todos los policías son unos bastardos"). En los bordes de la plaza también son visibles pequeños grupos de individuos vestidos de negro, encapuchados y con el rostro cubierto, de aspecto más inquietante y que contrastan con el grueso de los manifestantes.
