Se despichó Femke
Aclaro que yo nunca he creído que las llamadas 'malas palabras' sean intrínsecamente malas. Solo hay que saber dónde, cuándo, cómo y para qué usarlas. Pero lo cierto es que no estamos solos. Somos uno más de los países donde sus nuevos líderes siguen el manual del autoritarismo populista
