Entre 2001 y 2010, Nueva York envió más de 2500 vagones de metro fuera de servicio desde barcazas al Atlántico para formar arrecifes artificiales. En uno de ellos, los vagones aportaron estructura a un fondo arenoso y los estudios revelaron que había aproximadamente 400 veces más alimento marino dentro del arrecife que en la arena circundante
La estructura metálica permitió que distintas especies encontraran superficies estables para instalarse y reproducirse. La concentración de organismos también generó refugio y alimento para peces que utilizan estos nuevos espacios.
