La artista Georgia O'Keeffe compró una pequeña casa en Ghost Ranch en 1940 y pasó décadas pintando el desierto circundante; un plan de conservación ahora protege 6.000 acres del desarrollo urbanístico
La pintora convirtió los desiertos y formaciones rocosas del norte de Nuevo México en algunas de las imágenes más reconocibles de su obra. Un nuevo plan de conservación pretende preservar miles de acres alrededor de Ghost Ranch.
