Testigo del secuestro en causa de Fodich dijo que lo amenazaron con matar a sus hijas
Uno de los testigos en el caso de secuestro extorsivo que involucra al exfiscal Vinko Fodich y tres funcionarios de la Policía de Investigaciones reveló en una segunda declaración que fue amenazado con la muerte de sus hijas y su polola al ver la situación. El e xpersecutor, hoy en prisión preventiva en la cárcel de Casablanca, es investigado por su participación en un elaborado montaje para que Mingkai Fu Y Mingxia Fu , vinculados la mafia del clan Chen, pagaran 300 millones de pesos. Los imputados crearon un falso cuartel de la policía civil en un edificio ubicado en José Miguel Carrera 269, en Santiago, para llevar a las víctimas y pedirles el pago diciéndoles que estaban siendo investigados. Los imputados fueron detenidos el pasado 9 de septiembre , mismo día que la PDI tomó declaración a Pastor Alberto Tovar, de 41 años y nacionalidad venezolana, conductor de Uber que prestó servicios para los presuntos secuestrados. Ese día, Tovar estuvo alrededor de ocho horas en dependencias de la PDI , donde señaló que le pagaron $150.000 por realizar varios recorridos , todos entre Claudio Gay y José Miguel Carrera; sin embargo, al otro día volvió al cuartel para entregar un segundo relato en el que dijo que su primer testimonio era falso y que lo hizo bajo temor y amenaza , apuntando a que solo arrendó el auto. Primer relato: Fue el conductor del vehículo del secuestro De acuerdo a lo publicado por La Tercera , el conductor dijo que llegó al país en 2018 y se hospedó en varios lugares y comenzó a trabajar en Uber para ganarse la vida. Este año, entre el 15 y 20 de marzo, comenzó a vivir al séptimo piso del edificio de José Miguel Carrera 269, el mismo donde se montó el falso operativo. Ese mismo mes compró el vehículo que utilizó para trabajar en los últimos meses, un Chevrolet Sail blanco, utilizado en el supuesto secuestro. Tovar sostuvo que no se acordaba de los días , pero a comienzos de agosto recibió una llamada en el citófono de su departamento y el conserje le dijo que en la recepción había una persona que quería hablar con él . El venezolano no entregó el nombre de este sujeto y lo describió de unos 38 años, 1,85 metros de altura, barba abundante y cabello negro y liso "direccionado hacia un lado de su cabeza". El sujeto le dijo que necesitaba unas carreras en Uber por unos tres a cuatro días a cambio de $150.000 . "Le dije que no tenía problemas en llevarlo donde quisiera", señaló, pero reparó en que nunca intercambiaron contacto de celular. El mismo día, señaló, lo volvieron a llamar alrededor de las 10:00 horas . El mismo sujeto, pero a compañado de otro a quien describió de unos 47 años, elegante, pelo claro, tez clara, ojos claros, vestido de negro, sin barba . Sin decir su nombre, más adelante dijo que este hombre era "el abogado" , por lo que se presume se trata de Fodich. Pidieron que los llevaran hasta Unión Latinoamericana con Claudio Gay y volver al edificio de José Miguel Carrera . Tovar sostuvo que mientras trasladaba a los sujetos se mantuvieron silenciosos y al bajar del vehículo comenzaron a hablar, situación que encontró "extraña", pero que no le dio importancia. Realizaron varios recorridos por esas calles ese día, en los que se fueron sumando otras personas, a quienes describió como sujeto 1, 2, 3 y 4 . En una carrera de regreso, el conductor pidió el dinero comprometido, que le pagaron en efectivo, con billetes de $10 y $20 mil. El hombre afirmó que a la jornada siguiente lo llamaron al citófono a las 9:00 y le volvieron a pedir ir a ULA con Claudio Gay , ida y vuelta. La misma carrera la hicieron a las 11:00, pero al bajarse los tipos le dijeron que esperara ahí, y al volver, llegaron con el ciudadano chino secuestrado, que llevaron hasta el edificio de José Miguel Carrera. Ese mismo día, señaló que subió a su departamento y luego bajó a comprar y vio al abogado interactuando con una mujer de rasgos asiáticos. Asimismo, dijo que al regresar al edificio bajó "por accidente" al -1 en vez de subir al séptimo piso y vio el secuestro. "Al abrirse las puertas del -1, vi que estaban de pie, cerca de una planta ubicada en un rincón, el sujeto 2, con su teléfono en mano, más los ciudadanos orientales y el sujeto 1, momento en que alguien me gritó: 'Oiga, suba nomás'. Ante eso me asusté y cerré las puertas del ascensor y me dirigí inmediatamente al piso 7 ", dijo a la PDI. El próximo recorrido que hizo fue llevar a los chinos a la calle Domeyko , donde fueron a buscar algo a un furgón estacionado. No recuerda si una bolsa o una caja. Y para el final del día, a las 18:00, el primer sujeto le pidió las llaves de su auto: "No me negué y se las entregué", devolviéndoselo alrededor de las 23:00 horas. Agregó que su situación migratoria no está regularizada desde 2018. Aseguró que no conoció a ningún funcionario de la PDI durante esos días y que tampoco se identificaron como tal. Segundo testimonio: Amenazas de muerte a su familia No obstante, el hombre volvió a las oficinas de la PDI a las 2:00 de la noche del 10 de septiembre y confesó que su primer testimonio no era verídico y actuó bajo temor y amenaza. "Respecto de los hechos que se investigan, quisiera señalar que los hechos que expuse en la declaración policial voluntaria en calidad de imputado, el 9 de septiembre (...) no son verídicos, por cuanto lo que les señalé a los detectives, lo hice bajo amenaza de un sujeto ", aseguró. De esa forma, afirmó que ese sujeto le arrendó su auto por $150.000 y recordando los días, diciendo que los hechos ocurrieron el 5 y 6 de agosto . Ese segundo día se encontraba fumando un cigarro en el piso 1 y se asomó por una barandilla mirando al subterráneo donde vio a este hombre con otros seis reunidos. El sujeto que supuestamente lo amenazó lo vio mirando y subió para encararlo: "Muy ofuscado, moviendo las manos y chispeando los dedos, me acusó de estar sapeándolo amenazándome en ese instante, con matar a mis dos hijas y a mi polola actual, si hacia algún comentario de esa reunión a alguien o a la policía, diciéndome además que, ante cualquier circunstancia futura, yo iba a tener toda la responsabilidad por sapo al ser el dueño de auto . Incluso me preguntó si estaba grabando con mi celular, a lo que abrí mis brazos y le demostré que no". Tovar agregó que ese día, antes de ser amenazado, vio llegar su vehículo con varios hombres -entre ellos el chino secuestrado-, quienes se sorprendieron al verlo, pero bajaron al piso -1 sin decirle nada. "Desde esa ocasión , no he denunciado las amenazas por miedo e incluso, actualmente temo por mi integridad, mi vida y la de mis hijas y mi polola, ya que considero a ese sujeto peligroso, sobre todo en la forma que me dijo las amenazas", concluyó.
